118 mujeres de comunidad LGTBI son víctimas de violencia de género en lo que va del año

Agencia de Noticias Chiclayo (Brennan Barboza Bravo).- La violencia contra las mujeres por su orientación sexual o su identidad de género suele darse con la motivación  de castigar a quienes se considera que desafían las normas sobre género y se catalogan como actos de violencia por motivos de género. Entonces, no solo las mujeres son discriminadas por su género, sino que la violencia se agrava al expresar su nueva identidad de género y reconocer que son parte de la comunidad LGTBI

De enero a septiembre del 2023, los Centro Emergencia Mujer a nivel nacional registraron 174 casos de violencia contra la población LGTBI; de los cuales, 118 casos corresponden a víctimas mujeres y 56 a víctimas hombres. Las víctimas, en más del 80% de los casos tienen entre 18 a 59 años y los tipos de violencia más recurrentes son: física (40,8%), psicológica (29,9%) y sexual (29,3%).

Graciela Tiburcio señala que, además de las violencias de género que vulneran sus derechos por su identidad de mujeres, también son afectadas por la discriminación basada en su orientación sexual o expresión de género. Estas violencias se expresan de diferentes formas: rechazo hacia las mujeres que no tienen una expresión de género femenina; violencia sexual, como las violaciones “correctivas”, terapias de “conversión”; dificultad para acceder a atención médica en salud sexual y reproductiva, y otras especialidades; afectaciones a su salud mental (mayor probabilidad de sufrir depresión, ansiedad, etc.); negación de las autoridades a registrar sus denuncias de violencia (acceso a justicia); matrimonio forzado; violencia, acoso y negación del trabajo.

La comunicadora y especialista en género y diversidad, Pamela Vallejos, menciona que es importante comprender que la violencia por orientación sexual se refiere a todo acto o conducta que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a una persona por su orientación sexual. La violencia hacia la diversidad sexual tiene como expresión más grave a los homicidios, asesinatos y violaciones sexuales, a los cuales se les denomina “crímenes de odio” o “violencia por prejuicio”.

La experta señala que, desde el 2015, se cuenta con políticas en referencia a la violencia contra la mujer y población LGTBI, como la Ley N° 30364, denominada “Lineamientos para la atención de personas LGTBI en los servicios del Programa Nacional Contra la Violencia Familiar y Sexual”, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, entre otras políticas que buscan proteger los derechos de esta comunidad. No obstante, la especialista señala que existe una realidad que es imposible no analizar, ya que el impacto de la violencia se va agravando más cuando aparecen otras variables como la orientación sexual.

Según Vallejos, hay una serie de limitantes que es importante evaluar: existe un gran desconocimiento e insensibilización a nivel operativo sobre esta problemática; pese a que existen políticas públicas no se cumplen adecuadamente; se presenta una desarticulación de las herramientas de gestión multisectorial; existe un nivel alto de machismo, misoginia, lesbobifobia; y además hay una imposición fuerte de la heterosexualidad en la sociedad lo que genera una mayor discriminación hacia la población LGTBI.

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