En lo que especialistas califican como una proeza de la cirugía de alta complejidad, el Hospital Nacional Almanzor Aguinaga Asenjo de la Red Prestacional Lambayeque de EsSalud se convirtió en el escenario de una batalla por la vida, donde un equipo multidisciplinario logró extirpar un enorme tumor que se había constituido en una amenaza biológica que ponía en peligro la vida de una paciente, quien presentaba un tumor retroperitoneal y retrohepático de dimensiones colosales que había colonizado el espacio vital entre el hígado y el riñón.
TUMOR GIGANTE
Ana Llacsaguache García, una administradora de empresas de 41 años, oriunda de Piura, convivió durante tres años con un dolor punzante en el cuadrante superior derecho de su abdomen. Lo que comenzó como una molestia, terminó revelando una estructura tumoral multiloculada de 25 cm de ancho por 25 cm de largo y 5 kilos de peso.
Desde una perspectiva de salud abdominal, la complejidad del caso era extrema. No se trataba de una masa uniforme, sino de una arquitectura patológica consistente en cuatro tumores fusionados en uno solo. Esta “invasión” no solo ocupaba espacio, sino que se encontraba peligrosamente adherida a la cara posterior del hígado y del riñón derecho, comprometiendo el equilibrio funcional de estos órganos críticos.
PRECISIÓN QUIRÚRGICA

Así lo informó el gerente de la Red Prestacional Lambayeque, Dr. Abraham Burga Ghersi, explicando que la intervención quirúrgica, que se prolongó por cinco horas de tensión y pericia, fue liderada por los destacados cirujanos Juan Rodríguez Terrones y Jimy Agüero Acuña.
Por su parte, el gerente del Hospital Nacional Almanzor Aguinaga Asenjo, Dr. Fernando del Valle Espejo, destacó que el equipo médico tuvo que navegar por el intrincado mapa vascular y orgánico de la paciente para separar la masa tumoral sin dañar las estructuras vitales circundantes.
“Fue una operación de alta filigrana quirúrgica. El reto no era solo el tamaño del tumor, sino su agresiva adherencia a órganos que son el motor metabólico y de filtración del cuerpo”, señaló el jefe del Departamento de Cirugía del Hospital Almanzor Aguinaga, Juan Rodríguez Terrones.
NUEVO DESPERTAR
Tras ser referida desde el hospital Cayetano Heredia de Piura, donde se le practicaron los estudios iniciales, Ana celebró el fin de una pesadilla de mil días, que la mantuvo en zozobra al sentir que, conforme pasaba el tiempo, los síntomas se tornaban más intensos.
Con la salud restaurada, al momento de salir de alta del hospital, la paciente no ocultó su emoción y gratitud, señalando que “Agradezco profundamente a los cirujanos del hospital Almanzor Aguinaga y a EsSalud por devolverme la esperanza de seguir viviendo junto a mi esposo y a mi menor hijo. Siento que he recuperado mi calidad de vida”, expresó Ana Llacsaguache por la exitosa exéresis (extirpación) que se le practicó.
Por su parte, el esposo de la paciente, Héctor Aquino Otero, también coincidió en agradecer al personal asistencial y administrativo de EsSalud y, sobre todo, a los médicos que operaron con éxito a su esposa, a pesar de tratarse de un caso muy complicado de cirugía abdominal, brindándole en todo momento un trato humanizado.
Este caso subraya la importancia de la detección temprana en patologías abdominales y resalta la capacidad desarrollada por los médicos del Hospital Nacional Almanzor Aguinaga Asenjo para resolver “rompecabezas” biológicos de este tipo de casos que, de otro modo, habrían tenido un desenlace fatal.