Un menor de 12 años, procedente de Moyobamba y con un linfoma de Hodgkin avanzado, recibió una segunda oportunidad de vida
Agencia de Noticias Chiclayo (Brennan Barboza Bravo).- En uno de los ambientes de la Unidad de Hematología Pediátrica del Hospital Nacional Almanzor Aguinaga Asenjo de EsSalud, en Chiclayo, el silencio habitual de las salas de aislamiento se transformó en un suspiro de alivio colectivo.
Un pequeño de apenas 12 años (B.A.M.R.), que cursa el primer grado de secundaria, cuyo coraje ya resuena en los pasillos hospitalarios, acaba de marcar un hito histórico para la medicina del norte de nuestro país al convertirse en el protagonista del primer trasplante autólogo de médula ósea pediátrico realizado con éxito en el hospital Almanzor Aguinaga y en toda la macrorregión norte.
El camino para llegar a este día no fue fácil. El menor fue diagnosticado con un linfoma de Hodgkin (un tipo de cáncer que ataca el sistema linfático) en un estado clínico avanzado. Su hogar, ubicado en la provincia de Moyobamba, en el departamento de San Martín, se convirtió en el punto de partida de una carrera contra el tiempo.
Tras ser evaluado inicialmente en el Hospital Alto Mayo de EsSalud, la gravedad de su condición (cáncer a los ganglios) obligó a los médicos a buscar un centro con la infraestructura y los especialistas capaces de realizar lo que en su momento parecía un milagro lejano.
Fue así como la Red Prestacional Lambayeque de EsSalud activó su sistema de referencias para trasladarlo a Chiclayo, donde esperaba al menor un equipo de hematólogos comprometidos no solo con la ciencia, sino con el tejido social que sostiene a las familias vulnerables de las regiones del Perú, donde se le dio el tratamiento especializado en varios ciclos para controlar la enfermedad, gracias a la oportuna atención de las oficinas administrativas en el suministro del material biomédico.
“Este primer trasplante pediátrico demuestra que el talento médico y la infraestructura pública en la macrorregión norte pueden devolverle el futuro a niños que antes debían migrar a Lima, afrontando el desarraigo y los gastos económicos que muchas familias de la selva o el norte no pueden costear”, subrayó el gerente de la Red Prestacional Lambayeque, Dr. Alberto Fernando del Valle Espejo.
También dio a conocer que todo el proceso del trasplante estuvo a cargo de los hematólogos Gloria Soledad Cotrina Romero, Pedro Arauco Nava, Fiorela Nolivos Cieza, Judith Sánchez Santillana, Carlos Sánchez Neyra y Zarela Lamas Ramírez.
GRATITUD

Detrás de este logro científico hay una madre que no se despegó un solo segundo de su hijo, conteniendo el aliento durante los momentos más difíciles de su vida. Con los ojos humedecidos por las lágrimas, pero esta vez de una profunda felicidad, la mamá del menor no dudó en alzar la voz para agradecer el esfuerzo sobrehumano de quienes le devolvieron la vida a su pequeño.
“Cuando nos dijeron en Moyobamba que la enfermedad estaba avanzada, sentí que el mundo se me venía abajo. Pero Dios puso ángeles en nuestro camino. No tengo palabras suficientes para agradecer a los médicos hematólogos del hospital Almanzor Aguinaga; ellos no solo han atendido a mi hijo con una paciencia y profesionalismo increíbles, sino que me abrazaron y me dieron fuerzas cuando ya no las tenía”, expresó conmovida.
“Muchas gracias a EsSalud por hacer posible el traslado y por no abandonarnos. Venir desde tan lejos es muy preocupante, pero aquí encontramos una familia. Hoy regreso a mirar a mi hijo a los ojos sabiendo que tiene un futuro por delante. Nos han devuelto la vida a los dos”, concluyó la madre.
AL SERVICIO DE LA VIDA
El trasplante de médula ósea en pacientes pediátricos oncológicos en etapas avanzadas representa un desafío titánico. Implica destruir las células enfermas mediante quimioterapias extremadamente agresivas para luego “sembrar” una nueva fábrica de sangre sana en el organismo del niño. Cada hora posterior a la intervención cuenta, y el riesgo de infecciones es crítico.
Sin embargo, el equipo de la Unidad de Hematología Pediátrica, a cargo del Servicio de Hematología Clínica del hospital Almanzor Aguinaga, demostró estar a la altura de los grandes centros de salud de la capital. Este procedimiento no solo salva una vida de manera directa, sino que descentraliza la salud de alta complejidad en el Perú.
Tras evolucionar de manera favorable bajo el monitoreo estricto de los especialistas en Chiclayo, el menor fue dado de alta. En su natal Moyobamba, este pequeño de 12 años ya no es solo un paciente recuperándose; es el símbolo de una nueva era médica para el norte peruano y el rostro de la esperanza para decenas de niños que luchan en silencio contra el cáncer.